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domingo, abril 07, 2024

Otro Día Perfecto 


Una cosa lleva a la otra, y si no fuera por un amigo, estuve escuchando el "Otro día perfecto" (1983, aunque mi CD pirata ruso dice 1982)  de los Mötörhead sin caer en cuenta que el guitarrista que ahí usaron -y que les duró un sólo álbum- era nada menos que Brian "Robbo" Robertson, que había estado aportado una de las dos guitarras gemelas en Thin Lizzy desde el album "Vida Nocturna" (1974) hasta el doble en vivo de 1978 que comenté al final de la entrada anterior.

Robbo fue llamado a terminar el tour gringo del "Iron Fist" cuando el Rápido Eddie Clarke los abandonó.

La gráfica del disco muestra al "Animal Sucio" de la batería y Lemmy burlándose de la musicalidad sofisticada de este nuevo guitarrista. -"¿Muy musical no?" -"Lindas piernas eso sí".

La historieta era bastante real: las pintas de los rockeros Phil y Lemmy contrastaban radicalmente con el estilo de trajes de satin de Robertson. Como dijo Lemmy: "Las zapatillas de ballet y Mötörhead no pegan".

Pero vamos a la música. Coincido con Fenriz: "si a alguien no le gusta Another Perfect Day, tiene problemas serios".

El album es brillante de principio a fin, y por si fuera poco, trae las canciones "Danzando en tu tumba" y "Tuve lo mío". Me hace regresar a 1983. Y en fin: siempre amé a los Cabeza de motor (escuché este disco también en 1986 gracias al profe de música), y aunque se puede decir de ellos que el estilo nunca cambió mucho, la mezcla Motor-Lizzy o Thin-Head (en proporción de 2 contra 1) en este documento lo hace hermoso y valioso. 

Por lo mismo, además de los albums que todo el mundo aplaude hoy en día ("As de espadas" y, el en vivo "No se duerman hasta Hammersmith"), y la dupla inmejorable que tengo en otro pirata ruso: "Overkill" y "Bomber", ambos de 1979,  más el single de "No class", Otro Día perfecto está grabado en la memoria como el espacio de encuentro de dos estilos diferentes que permitían soñar con un nuevo POP metalero y punketa, retomado entre otros casos por los buenos de Leatherface (ayer vi a otro amigo, que se acababa de topar de bruces con un album legendario de dicha formación, a solo 3 lucas: 500 más y le alcanzaba para una Heineken de a litro en el Restaurant El Parrón de Santa Rosa). 

Dado que la revolución no ha hecho sino seguir fracasando, podemos seguir soñando en un otro mundo perfecto, finalizar diciendo "Muere bastardo".

¿Quien sería el bastardo? No lo sé. Pero la relación con el nuevo guitarrista fue bastante mala. En palabras del propio Lemmy:

"Grabar este disco fue una tortura. Brian se echaba 17 horas en grabar una pista de guitarra. Tomó mucho más tiempo que grabar cualquier otro álbum, y cuando finalmente salió, todos lo odiaban" "Disfruté todas las formaciones, pero esa no. Fue el punto más bajo de nuestra carrera". Tan bajo que el baterista y Robbo dejaron abandonado a Lemmy, para formar la banda Operator.

Así y todo, Lemmy dice que esa caída en picada fue paradójica, porque el disco en sí era bastante bueno, ha pasado la prueba del tiempo, y a los fans llegó a gustarles. Pero no en ese momento. Aunque tan mal no le fue: llegó al lugar 20 en los rankings británicos


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